jueves, 10 de febrero de 2011

El marqués de carabás

- Explícame Boinas, cómo te las vas a arreglar para explicar a tus nietos eso de que, a una mente proclara del que mejor ignoro su nombre para mi propia salud mental, se le ocurra una buena mañana, proponer y nombrar marqués a un señor llamado Del Bosque, y cuyo mayor mérito en su vida no es otro que el de ganar con un puñado de peludos pasa pelotas, ganar un mundial de fútbol.?
- Pues difícil me lo han puesto, Conciencias.
A mí eso de que algunos intelectuales de la época nos autoproclamaran un país de pandereta, castañuelas y guitarra, allá por los años sesenta, frente a aquellos países mucho más desarrollados y por tanto más serios que el nuestro, tampoco me ha parecido mal. Si algunos países y sus gentes les parece bien consumir su vida en lograr la perfección y convertirse en los primeros industrialmente, los líderes del mundo y otros calamares rebozados parecidos, pues allá ellos. Yo represento al espermatozoide que se cepilló a 10.498.349 de otros chipirris que como yo, se querían merendar al óvulo. Pues no. Que fui yo, y una vez ganada esa batalla, la más importante de mi vida, nadie me chulea  el placer de sentarme al sol a tocar la pandereta, la guitarra y lo que sea menester para disfrutar de esa y las otras batallas más importantes que la Vida me pone por delante. Por tanto y resumiendo, me encanta despedazarme por las mañanas con un sol de merengue, tomar el vermú al mediodía, alimentar convenientemente mi adición a la siesta, y antes de dar con mis grasas en el sofá, cascar un ratico con los amigos en una barra de bar compartiendo la espuma de una birra. Esos sí, con la conciencia bien tranquila por un curro de calidad e intenso, que lo cortés no quita lo valiente. Para otros menesteres más místicos y tecnológicos, ya están los alemanes y los americanos.
Desde aquí a distinguir a ese fulano con cara de mosto con un título mobiliario y por la gracia de Dios, pues a mi se me pone floja la papada.
- En el fondo hasta me hace gracia. A la Esteban ya la han nombrado la princesa del pueblo, así que poco a poco todos los fulanos y fulanas – como decía el Ibarreche- de este país se juntarán en una mesa monárquica comiendo faisanes con los dedos.
- En cuanto eres un mequetrefe famoso, te hacen marqués, conde o de la cuadrilla –me recuerda Conciencias- Eso sí, no tendrás a un científico o intelectual.
- Esos no lo necesitan porque ya tienen la suficiente inteligencia como para conocer su sitio.
- Pronto eso de ser marqués vendrá de regalo en los chupa-chups –vaticina Conciencias-
- Pronto eso de ser marqués tendrá un Robespierre que les corte el gaznate –sugiro-
- Viva la República
- Viva –contesto-.   

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