miércoles, 29 de diciembre de 2010

Los Santos Inocentes

-    Dicen los evangelios que Herodes se enteró de que en Belén iba a nacer el Rey de los judíos y para evitar la usurpación de su trono, mandó matar a todos los niños recién nacidos. Eso fue el día 28 y desde entonces se conmemora el día de los Santos Inocentes.
-   Pedazo de animal –respondo a Conciencias-. Menuda matanza debió de organizar por todo el morro. Le importaba un carajo el dolor de los padres con tal de mantenerse en su trono. ¿Te imaginas la cantidad de bebés inocentes que acabarían degollados sin motivos, y las tragedias que se montarían en las familias?
Resulta increíble el apego al poder del ser humano. Somos capaces de las mayores vilezas con tal de mantener el estatus, con tal de asegurarse la cúspide de la pirámide social. Pero pensándolo tranquilamente, el día 28 debiera ser una fiesta internacional. Nada de un día normal donde a lo sumo se gastan bromas, debiera ser una fiesta mundial, porque desde el 2009 todos somos Santos Inocentes de las trapalas de una cuadrilla de cuatreros que moran por los acantilados de Wall street, la Castellana, o cualquier centro financiero. Todos pagamos en mayor o menor medida la avaricia de estos tiparracos y se viven a escala mundial, toda clase de tragedias familiares que, de seguro a estos capullos de guante blanco les importan tres pepinos.
-         Como te pones por esta tontada –me replica Conciencias-
-         Es que me siento como una vulgar gota en medio de un inmenso mar – le respondo- por donde navegan a sus anchas todo tipo de piratas, dispuestos a todo con tal de saciar sus ansias de poder.
Para intentar bajar la velocidad con la que mi sangre circula por mis venas cuando me acelero, pongo la tele y me libero con el mando a distancia, verdadero símbolo del poder de los humildes. Uno tras uno van pasando las diferentes basuras (algunas más podridas que otras), hasta que llego al final.
-         Me pregunto si a lo mejor Herodes no era tan malo como parecía, sino un tipo de los listos y pensó, como los truhanes de hoy,  que si somos capaces de tragarnos sin respirar la bazofia que nos sirven en bandeja para no pensar, tal vez no tiene más importancia que, de pronto llamen a la puerta para llevarnos al otro barrio, por la razón más meridiana. O en el mejor de los casos, desahuciarnos por no pagar la hipoteca que nos camelaron sin piedad en su día.
Este Conciencias a veces tiene unas cosas……..........

1 comentario:

  1. Estos días de alegría y felicidad solo gustan a los menores de diez años, y no vamos a averiguar el porqué.
    Son como una gripe, que tiene sus días de subida y bajada. La infección es real y tiene sus efectos secundarios: se quiera o no, te obliga a revisar esas estupendas telarañas internas con las que se ha ido envolviendo esto y aquello, hasta que ha quedado bien envuelto, y con el virus se empiezan a abrir agüjeros por aquí y por allá: Que si Herodes mandó matar a los inocentes para que no le movieran del trono, que si unos gualtrapas se nos quedan los cuartos, que si hace un frío que pela, tralaralalá, fun, fun, fun; son como una Santa Cuaresma, a la que se pone fin con el Carnestolendas, y el día 2 vuelta a empezar, a apuntar recuerdos nuevos en la particular libreta de vida, pero eso sí, otra página ha quedado gastada...

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