lunes, 27 de diciembre de 2010

Navidad, dulce Navidad

La Navidad es dulce, eso sí, por eso la terminas con 5 kilos más, por lo menos. Pero también una putada. Lo malo que terminas por creerte eso de "Te deseo Paz y  Amor "y demás cursiladas hipócritas que me dicen y que digo por pura inercia y costumbre. Ahora se a puesto en moda las reflexiones tipo "pero además hay que serlo el resto del año" ..... influencia de toda la cantidad de libros de auto ayuda que prolifera. Hay que tener paciencia para aguantar tanta ñoñeria  durante dos semanas seguidas.
Todo termina el 26, gracias a Dios. Es un alivio cuando ves a todos los jodidos tipos que purulan en la orbita de cada uno de nosotros, que vuelven a su nivel de mala leche y cabreo existencial. No es que hayan cambiado por ser Navidad, no. Simplemente sucede que se calzan una apestosa piel de cordero durante estos días, pero que se les cae tan sólo poniéndoselo a güevo. Basta un inocente comentario en la cena de noche buena, para que estos tipos/as salten como hienas sobre sus propias pesadillas y machaquen la noche de toda la tropa.
Total que entre las cursiladas que nos remitimos, las complicaciones de "mi casa o en la tuya", las tripadas sin conocimiento, la yanquillada del viejo ese, de rojo, gordo, con gafas y barba blanca que nos traumatiza el bolsillo antes de que los Reyes Magos termine por deprimir la cartera para el resto del trimestre, menuda semana.
- Pero algo tendrá de bueno, amargao!!!, me dice el Conciencias
- A ver, dime algo bueno -le reto.
- El juntarse la familia por un día, por ejemplo.
Menos mal que no puedo mirarle a los ojos, porque de lo contrario, los cuchillos que mis pupilas lanzaban, le habrían atravesado el alma.
- Para eso están los entierros, las bodas y la fiestas del pueblo, desgraciao.
- Ánda, calla y frega -me salta el muy traidor mientras me calzo los guantes amarillos de latex-
La poza del fregadero rebosa de platos, vasos, cubiertos, cacerolas y restos de comida esparcidos como salidos de una encarnizada batalla, pero aún con todo abre sus enormes fauces para engullir mis manos forradas de amarillo, mientras Conciencias iba a lo suyo, como si toda esa mierda no fuera con ella.

No hay comentarios:

Publicar un comentario