martes, 4 de enero de 2011

Carta a los Reyes Magos

Queridos Reyes Magos, hace 47 años que no os escribo una carta, entre otras cosas porque aún me dura el cabreo de cuando mi hermana me dijo que de magos, nada de nada, y me tuve que tragar la carta manuscrita con todo cariño con mis deseos, y después de haberos jurado que me había portado bien; después de aguantar el acojone del pajarito pinzón que, desde Radio Zaragoza, allá sobre las ocho de la tarde, nominaba a todos los niños que se habían portado mal. Mi vello incipiente  se me caneó para los restos y desde entonces, y a causa del estrés que me produjo el disgusto, me convertí en un candidato seguro a calvo impenitente. Hace 47 años y con mi carta arrugada y húmeda todavía en mi mano, en mi subconsciente se me gravó, con vinagre puro de vino en el cortex de mi cerebro, la desilusión de toda una infancia.
Queridos Reyes Magos, he decidido hacer tabla rasa con mis traumas, sobre todo con los infantiles, y comenzar de nuevo. Me haré un liftin cerebral para borrar la cicatriz y pensar que no sois una pesadilla del invierno, que no formáis parte de este complot navideño cuyo objetivo principal es entrar a saco en las cuentas corrientes de los mortales currantes para dejar los números bailando y más secas que las parras con el frío.
Queridos Reyes Magos. Me he portado bien –creo recordar que se empezaba así-. He comido todo lo que se me ponía en el plato sin protestar y no le he faltado al respeto a mis padres. No te diré que he ido a misa todos los domingos y fiestas de guardar, porque no es verdad, pero te juro que cuando he tenido que asistir a una ceremonia religiosa, he sido más respetuoso que la madre del cura, no he pegado a persona animal o cosa parecido y sobre todo, no he robado. Dicho lo cual, paso a mis deseos –toma nota paje del rey Melchor que te lo voy a poner jodido-
Primero. Quiero que hables con tu jefe y que ponga orden por vuestra tierra. No se como puede aguantar que todo Oriente parezca un tugurio de barrio donde todos terminan a mamporros. Da muy mala impresión que la casa donde tu jefe puso en marcha este circo tenga tanta porquería –por no decir muertos- .Y sobre todo a esos judíos que les ponga un correctivo, que no aprenden.
Segundo. Si tu jefe no tiene tiempo o está de vacaciones en algún lugar del Universo, que alguno de sus santos de confianza ponga los informativos. De la cinco no, que parece una mala versión del Caso, de la primera, por ejemplo. Hombre….. que a esos pobres desgraciados que se les cae las montañas encima de las casas a causa de las lluvias torrenciales, o a los que se les ha llevao la suegra o un hijo, otra riada de otro país, de otro continente,…..hombre….. no sé. Creo que algo se os ocurrirá. Es que siempre son los mismos…… En fin. Yo creo que se aguanta un informativo de esos, ye verá que algo no va bien.
Tercero. No se si será mucho pedir q  ue les regales un poco de inteligencia a esos técnicos funcionarios que ponen los semáforos por las calles. Me da que alguno se forra a costa de tanta luminaria roja y verde. O algo falla cuando cada 20 metros hay un semáforo. Y siempre rojo. Y ya metido en la tesitura de pedir imposibles, ilumina a esos guardias con cara de pocos amigos, e inventa alguna maquinica para limpiar las narices y el cerumen de las orejas, y ahorrarnos la desagradable visión de nuestro vecino de carril afanado en semejantes menesteres. Con tanto semáforo, ya me dirás. Hasta las mujeres se maquillan por el camino al curro.
Cuarto. Algún castigo bíblico a cada político que diga sandeces, tipo sarna y que le pique un par de horas. Te sugiero que el jefe utilice algún santo menor de esos que se aburren por el cielo para, con el crédito de la Seguridad Social, hacer un cursillo de dialéctica. Que aprendan a hablar, por el amor de Dios ¡!!!. Discursos coherentes, argumentados, bien expuestos, con vocabulario rico, etc.
Quinto y por último. A esta generación de jóvenes que vienen detrás de nosotros –no digo que empujando por que no tienen  mucha chicha- no los putees más de la cuenta. Un poco bien, para que aprendan a sudar la camiseta, pero no te pases.  No es bueno que les pongas el azucarillo en los labios (esta sociedad que heredan tiene mucho azúcar) y luego les cierres la puerta. Eso no es bueno. Genera mucho rencor. Añado a los paraos de verdad. A los que son currantes y no encuentran.
Sin otro particular, se despide de vosotros, un seguro servidor.
P.D. Os dejaré unos chupitos de orujo y una pasticas. Los camellos, como son mágicos, que pasen de comer. 

2 comentarios:

  1. S.S.M.M. Los Reyes Magos se la han jugado alguna vez a todos y cada uno de sus súbditos.
    A mí por ejemplo jamás me trajeron la muñeca Nancy que tanto me gustaba y que tenían las otras niñas.
    Tenía el pelo largo para hacerle peinados: coletas, trenzas, rizos, etc y también cabía la posibilidad de cambiarle de traje y de zapatos.
    Trajeron otras muñecas, pero tenían otros nombres, y ninguna era Nancy.
    No hace mucho tiempo vi en ebay una cabeza de Nancy, que horror por Dios, mutilada, había perdido su cabecita, bueno, mejor dicho, había perdido el cuerpo, con lo cual ya no se la podía vestir...
    Debe de ser que a raíz de aquello que Lunita tiene un fondo de armario bastante surtido; jerséis de varios colores, una cazadora vaquera, un anoraks y la última adquisición ha sido un vestido vaquero que hace que le destaquen muchísimo sus rizos.
    Ella con resignación cristiana se deja hacer... pues sabe que eso significa que va de paseo, y eso le encanta, lo único es que ella no entiende porqué le dicen quienes la ven que va "muy pichi", aunque yo estoy segura que a ella en el fondo le da igual lo que digan.

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  2. Se me gravó...? No. Mejor... se me grabó

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